LA TOMA DE DECISIONES

  Publicado el   por   0 comentarios

Tomar decisiones

Toda mala decisión que tomo va seguida de otra mala decisión.

Esta frase no es mía, aunque podría serlo, igual que la podrías decir tú, pero la dijo Harry Truman. Ya veis. Para el que ande despistado en Historia un poco de culturilla general:

¿Quien es Harry Truman?

Harry S. Truman (8 de mayo de 1884 – 26 de diciembre de 1972) fue el trigésimo tercer presidente de los Estados Unidos. Vicepresidente electo en 1945 junto a Franklin Delano Roosevelt, pasa a ser presidente a la muerte de éste ese mismo año. Fue reelegido para un segundo mandato hasta 1953.

La presidencia de Truman fue abundante en acontecimientos históricos de todo tipo como el final de la Segunda Guerra Mundial, el lanzamiento de las únicas armas nucleares arrojadas con fines genocidas, el inicio de la guerra fría, la fundación de la ONU y la guerra de Corea. Todo esto, extraído de la Wikipedia, almacén de conocimientos donde los haya, nos indica que fue un señor que tuvo que tomar muchas decisiones y algunas francamente mal tomadas.

La vida, además de una gran faena, en el sentido torero de la palabra, es un trajín de toma de decisiones. Todos y cada uno de nosotros pasamos los días y las horas de nuestra vida teniendo que tomar decisiones.

Algunas decisiones tienen una importancia relativa en el desarrollo de nuestra vida, mientras otras son gravitantes en ella.
Para tomar una decisión es menester conocer, comprender y analizar el problema, para así poder darle solución; en algunos casos por ser tan simples y cotidianos, este proceso se realiza de forma implícita y se soluciona muy rápidamente, pero existen otros casos en los cuales las consecuencias de una mala o buena elección puede tener repercusiones en la vida.
Podríamos considerar que la toma de decisiones se sustenta en estas 6 etapas:

Las 6 etapas en la toma de decisiones

Identificación y diagnóstico del problema
Generación de soluciones alternativas
Selección de la mejor alternativa
Evaluación de alternativas
Evaluación de la decisión
Implantación de la decisión
No seré yo la que os aburra con interminables elucubraciones sobre el qué-cómo-quien-cuando-por qué de cada una de ellas, pero si veremos un claro y sencillo ejemplo práctico de toma de decisiones de la vida cotidiana:

La variedad de patatas en malla en el súper. ¿Cuál elegir?
La patata, es una planta herbácea y vivaz que presenta dos partes diferenciadas, una aérea, (tallos, hojas, flores y frutos), y otra subterránea de naturaleza rizo-matosa, (raíces y tubérculos).
Sencillo, ¿no?.

Historias de la compra

Yo antes me acercaba a la frutería de Mariano en la Calle de San Emilio donde me crié hasta los 15 años. Me mandaba mi madre con cuatro perras e instrucciones precisas: 1 kilo de patatas. Yo llegaba pizpireta y pedía 1 kilo de patatas y Mariano el frutero me daba 1 kilo de patatas. Y todos tan contentos. Ahora me acerco al Super. Ya no vivo en San Emilio y el frutero hace tiempo que cerró su frutería (¿estará vivo?) Ahora voy a un Super en Ondara, pueblo de la provincia de Alicante, localidad de gran empuje y desarrollo, pero esta es otra historia.

A lo que iba, actualmente, la patata presenta multitud de variedades obtenidas por selección y cruces. Tantos que me encuentro perpleja ante patatas redondeadas, oval redondeada, ovalada, oval alargada, alargada y claviforme, perfecta para freír, para cocer, para asar, para guarnición, morada, sucia, limpia…

Y lo que es peor. Mi marido. No es que mi marido sea el peor. Yo diría que es de lo mejor que hay por la zona, incluso por España, pero un día me dio indicaciones para comprar patatas y me dijo:

Voy a hacer un guiso de caballa con patatas. Compra patatas, cariño (el siempre me trata con cariño) Y yo voy al Super, algo menos pizpireta que cuando tenía 15 años, y me pongo frente a aquella cantidad interminable de mallas de patatas de diferentes usos. He decidido que lo más adecuado para un guiso de pescado con patatas es adquirir patatas para cocer. He tomado una
decisión. Llegué a casa y me dijo:

Mal(cariño), muy mal, las patatas adecuadas para cocer son las que son para freír… Cielo.

No podemos ir a la ligera en nuestra decisiones por haber dado por hecho, haber creido entender o por nuestra propia lógica aplastante.

La comunicación nos ayuda a tomar decisiones, ponernos en el lugar del otro, preguntar sin miedo, equivocarnos y pedir perdón. La mejor decisión que podemos tomar es la de escuchar para ser escuchados, querernos para querer y siempre que alguien nos pida que le compremos patatas invitarle a ir juntos y de paso tomar unas cañas, a ser posible acompañadas de unas patatas bravas.

 

Categorías: General, NoticiasEtiquetas: , ,

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *